martes, 26 de agosto de 2014

El odio (La Haine) - Mathieu Kassovitz (1995)

odio, Haine, Kassovitz* Título original - La haine (Hate)
* Año - 1995
* Duración - 95 min.
* País - Francia
* Director - Mathieu Kassovitz
* Guión - Mathieu Kassovitz
* Música - Varios
* Fotografía - Pierre Aim
* Montaje - Mathieu Kassovitz y Scott Stevenson
* Producción - Christophe Rossignon
* Productora - Les Productions Lazennec / Le Studio Canal + / La Sept Cinéma / Kasso inc. Productions
* Género - Drama
* Reparto - Vincent Cassel, Hubert Koundé, Saïd Taghmaoui, Abdel Ahmed Ghili, Solo, Joseph Momo, Héloïse Rauth, Rywka Wajsbrot, Olga Abrego, Laurent Labasse, Choukri Gabteni, Nabil Ben Mhamed, Benoît Magimel, Mathieu Kassovitz, Anthony Souter


Mathieu Kassovitz es el responsable del guión y la dirección de este duro retrato sobre la vida en los suburbios de París a mediados de la década de los noventa. Un trabajo que pretende ser un estudio sociológico de la realidad de miles de jóvenes, que se enfrentan día a día al racismo, a la discriminación y al paro, como ocurre en tantos países dentro y fuera de Europa. Hoy de primer plato tenemos realidad a la parisina, algo indigesta para los responsables de tanta desidia, esos estupendos señores que nos gobiernan.

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Sinopsis: Tras la paliza que Abdel Ichah, de sólo 16 años, ha recibido en una comisaría de policía y que le ha ocasionado heridas que lo tienen en un estado de coma grave, los disturbios han enfrentado a policías y una juventud harta e indignada durante toda la noche. La película nos hará pasar las siguientes 24 horas de la vida de tres amigos, Vinz, Saïd y Hubert (un judío, un árabe y un afroamericano), que se han criado en un suburbio de París y que son testigos directos de las revueltas.

El director: La carrera de Mathieu Kassovitz está dividida entre la dirección y su faceta como actor, habiendo participado en 14 películas, entre las que destacan 'El quinto elemento' de Luc Besson (1997), 'Oscura seducción' de Jez Butterworth y 'Amélie' de Jean-Pierre Jeunet (ambas de 2001) y 'Múnich' de Steven Spielberg (2005).

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Antes de su debut en la dirección de un largometraje, había realizado 3 cortometrajes: 'Fierrot le pou' (1990), 'Cauchemar blanc' (1991) y 'Assassins...' (1992). En 2003 presentó su opera prima 'Métisse', una comedia romántica sobre una joven embarazada que no sabe quien es el padre. Tras 'El odio' (1995), que es la que hoy nos ocupa, realizó 'Asesino(s)' (1997), un drama sobre un hombre que ha ejercido durante 40 años de asesino y cree haber encontrado a su sucesor. Su siguiente trabajo será 'Los ríos de color púrpura' (2000), un thriller de acción en el que Jean Reno y Vincent Cassel unirán sus fuerzas al investigar casos distintos pero que tienen una conexión.

En 2003, tras llamar su trabajo la atención en la meca del cine, debutó de forma poco acertada dirigiendo el thriller de terror 'Gothika', su primera y, hasta la fecha, ultima película estadounidense en la que contaba con actores como Halle Berry, Robert Downey Jr. y Penélope Cruz entre otros. Nos cuenta como una doctora despierta descubriendo que es una paciente en la propia institución mental donde trabaja al ser acusada de la muerte de su esposo, de lo que no recuerda nada. Tras un paréntesis de 5 años dirige 'Babylon' en 2008, un pobre trabajo protagonizado por Vin Diesel donde nos cuenta como en un mundo donde reina la anarquía, un mercenario recibe la orden de trasladar a una hermosa joven desde Rusia hasta Nueva York. Su último trabajo hasta la fecha es la magnífica 'L'ordre et la morale (Rebellion)' de 2011, un trabajo de acción sobre el secuestro de 30 policías franceses en la Cueva Gossanah por independentistas kanakas ocurrido en 1988. Su mejor película tras la que hoy nos ocupa.

La película: 'El odio' no es una película fácil de ver, y mucho menos de digerir, sobre todo si perteneces a una familia acomodada, de esas en las que sus hijos tienen ya su nombre escrito con letras de oro en un elegante despacho, incluso antes de haber comenzado sus estudios en una buena universidad privada. Para ellos, que prefieren mirar hacia otro lado cuando escuchan los problemas de las clases mas desfavorecidas, esta será una película de gamberretes que pierden su tiempo sin hacer nada, solamente el vago.

Pero lo que tenemos delante es un perfecto retrato de la realidad que viven millones de jóvenes, no solo en el país vecino, sino en cualquier lugar del mundo, del que llamamos "civilizado". Por desgracia para todos, no es que la película vaya envejeciendo bien, sino que cada día que pasa sigue estando de actualidad y me temo que seguirá estándolo por muchísimo tiempo. Para que os hagáis una ligera idea, estamos ante una 'Ciudad de Dios' a la europea, no tan violenta y desenfrenada, pero igualmente agitadora de conciencias y en la que se denuncia la triste y cruda realidad de la vida, una vida que muchos prefieren no afrontar y así nos va.

Lo primero que llama la atención en este excelente trabajo de Kassovitz es la magnífica fotografía en blanco y negro de Pierre Aim, que unida a la forma del director de manejar la cámara (hay un plano-secuencia increíble por poner un ejemplo), dan al trabajo una estética muy conseguida que ayuda a potenciar ese ambiente viciado que se respira donde viven sus protagonistas y los momentos de tensión en los que viven. El guión, firmado por el propio director, es sencillamente magistral, sirviéndose de 24 horas en la vida de tres jóvenes de diferente raza para lanzarnos un producto que tendremos que disfrutar con atención si queremos absorber el enorme número de mensajes, unos mas evidentes que otros, que tras la historia de sus protagonistas nos regala la película.

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Y para que el trabajo nos de los frutos que nos da, la elección de los personajes es totalmente acertada. Tenemos a Vincent Cassel que interpreta a Vinz, el típico producto de un barrio marginal al que ciega completamente el odio hacia esta sociedad y como está montada. Su vida es una constante huida hacia ninguna parte y Cassel borda el papel de principio a fin. Saïd Taghmaoui interpreta a Saïd, mas mesurado y estable que Vinz, pero igualmente marcado por donde y como vive. Es el mas parlanchín del grupo y el que media casi siempre en los conflictos que surgen. Hubert Koundé interpreta a Hubert, un boxeador amateur afroamericano que es de los tres, el que parece tener mas conciencia de su situación. Sueña con alejarse del barrio y es el mas callado del grupo. Sus enfrentamientos con Vinz son constantes. Tres protagonistas de tres razas diferentes que actúan de una forma brillante y muy natural, de hecho varios integrantes del reparto estuvieron viviendo durante un par de meses en el barrio donde se rodó, conociendo y tratando con sus habitantes para empaparse de como es su realidad y eso se nota en el resultado final.

Mención especial a la banda sonora, muy completa y totalmente en armonía con lo que el realizador quiere contarnos. La escena en la que uno de los vecinos saca unos enormes altavoces por la ventana de su casa y comienza a pinchar para todo el barrio o la que muestra a varios amigos bailando al ritmo de la música en lo que parece un garaje o un trastero, cuentan mucho de como es la vida en uno de estos barrios, al igual que las de la azotea, la plazoleta o el parque, pero para que no te parezcan bobadas sin sentido has de conocer la vida en un sitio así, ya que el vacío en muchas de ellas es directamente proporcional a las oportunidades que estos y otros chavales tendrán y conocerán.

Conclusión:  'El odio' o 'La Haine', su título original, es lo que tiene que ser, un duro retrato de la sociedad en la que vivimos, totalmente fiel a la realidad y si lo que buscas son diálogos inteligentes y una compleja trama, te has equivocado de sitio al buscar. Si cuando acabe la película la sigues encontrando vacía o sientes que no te ha dicho nada, significa que no la has entendido, sin que eso te haga mejor o peor que nadie, tan solo puede que vivas ajeno a ciertas realidades o simplemente las desconoces, por lo que te doy mi enhorabuena, seguro que vives mucho mas feliz que la mayoría de la población. No se pueden buscar diálogos super inteligentes  y sofisticados en las bocas de tres chavales de barrio marginal, pero el valor de este trabajo no está en ellos, sino en la denuncia social y el vistazo que el director da a la realidad de millones de personas. Esa es la riqueza 'La Haine' y es por lo que tiene el valor que tiene, avisados quedáis.



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