domingo, 31 de agosto de 2014

Los crímenes del museo de cera - André De Toth (1953)

museo, cera, Toth* Título original - House of Wax
* Año - 1953
* Duración - 88 min.
* País - Estados Unidos
* Director - André De Toth
* Guión - Crane Wilbur
* Música - David Buttolph
* Maquillaje - Gordon Bau
* Fotografía - Bert Glennon
* Dirección artística - Stanley Fleischer
* Producción - Bryan Foy
* Productora - Warner Bros. Pictures
* Género - Terror, Intriga
* Reparto - Vincent Price, Phyllis Kirk, Frank Lovejoy, Carolyn Jones, Paul Cavanagh, Paul Picerni, Roy Roberts, Charles Bronson


Tras la espectación que produjo 'Bwana Devil' (1952), la primera película realizada en formato 3D, el estudio Warner Brothers decidió producir un filme utilizando dicha tecnología, para lo que encargó al director André De Toth la realización de un remake de la película 'Mystery of the Wax Museum' de 1933. En ella el protagonismo recaló en un Vincent Price, que iniciaría así un idilio con el cine de terror, género donde ha desarrollado el grueso de su inolvidable carrera.

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Sinopsis: El escultor de figuras de cera Henry Jarrod (Vincent Price) tiene una relación muy especial con sus obras con las que incluso conversa, en especial con Maria Antonieta, que es su favorita. Pero su socio Matthew Burke (Roy Roberts) tiene otros planes que necesitan financiación urgente, por lo que tras no poder persuadir a Jarrod para quemar el museo y cobrar la cuantiosa indemnización del seguro, lo hará por su propia cuenta. Años mas tarde, Jarrod intenta abrir su propio museo, mientras que una serie de extrañas desapariciones se producen.

museo, cera, TothEl director: André De Toth fue un director de cine estadounidense de origen húngaro que a pesar de licenciarse en derecho se vio atraído por el mundo del teatro uniéndose al autor húngaro Ferenc Molnár, con el que comenzó a escribir. En su paso al mundo del cine trabaja como escritor, asistente de dirección, actor y finalmente como director.

Dirigió media docena de películas en Europa, pero como pasó con tantos profesionales de todo tipo, el comienzo de la segunda guerra mundial lo hace trasladarse primero a Inglaterra, donde trabaja como asistente de su compatriota Alexander Korda, hasta que en 1942 se traslada a Estados Unidos. Llega a tener un acuerdo verbal con la Columbia, pero no llega a rubricarlo para realizar de forma independiente.

Se caracteriza por haber realizado trabajos muy variados, tocando el cine negro, el de terror, el romántico, el western, el de espías y el de acción durante su dilatada carrera que se extiende durante tres décadas, aunque he de decirles que la película que nos ocupa hoy es la mas recordada del director. Destacan también algunos westerns, como 'El honor del Capitán Lex', protagonizada por Gary Cooper en 1952 o los protagonizados por Randolph Scott, como 'El hombre de la diligencia' o 'Cazador de Forajidos', ambas de 1954, al igual que dos incursiones en el cine negro, 'Aguas turbias' en 1944 y 'Pitfall' en 1948. Ya en 1968 realizó la película de acción 'Mercenarios sin gloria', protagonizada por Michael Caine.

Como curiosidad decirles que perdió un ojo a una edad muy temprana, lo que le une al grupo de ilustres directores con la misma fatalidad junto a John Ford, Raoul Walsh, Nicholas Ray y Fritz Lang. Es esta también la razón por la que no pudo disfrutar el fruto de su trabajo en 3-D.

La película: 'Los crímenes del museo de cera' es una de las películas mas completas que podemos encontrar dentro de su época y género. En ello tiene mucho que ver la brillante dirección de André De Toth, que firma aquí lo mejorcito que realizó en su carrera, al menos en mi humilde opinión. Consigue exprimir al máximo la historia, manteniendo la tensión hasta el último momento con un ritmo muy oportuno, a lo que ayuda y mucho el excelente guión de Crane Wilbur, que consigue proponer diversas alternativas en su desarrollo que hacen que la previsibilidad nos llegue con la cinta ya muy avanzada, ademas de dosificar con inteligencia las escenas de mayor desasosiego durante todo el metraje.

La ambientación de la película es excelente, utilizando escenarios recreados con una gran calidad, tanto interiores como exteriores, lo que ayuda al lucimiento en la fotografía de Bert Glennon, que juega con colores vivos y sombras inquietantes para crear una atmósfera muy conseguida que es una de las grandes bazas de la cinta. Y es que terror, lo que se dice terror, el trabajo nos entrega muy poco, evitando además escenas desagradables y sustituyéndolas por grandes dosis de intriga y una trama muy entretenida que nunca resulta pesada o repetitiva. La música de David Buttolph es otra de las grandes protagonistas de este trabajo, acompañando de forma brillante cada momento de tensión y resultando imprescindible para el conjunto.

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Pero si hay algo a lo que tengamos que estar agradecidos de por vida al director, es al hecho de brindarle la oportunidad de debutar en el que sería su género por excelencia, el cine de terror, a ese inolvidable Vicent Price que vemos actuar de forma muy natural y que se siente como pez en el agua con un papel que le viene como anillo al dedo, el del profesor Henry Jarrod. Tras este, nos regalaría una infinidad de títulos con los que hemos crecido todos los aficionados a un género que le debe mucho a este gran actor. Junto a el destaca Phyllis Kirk que interpreta a Sue Allen, el personaje femenino de la película por excelencia, Carolyn Jones que interpreta a su amiga Cathy Gray, Frank Lovejoy como Lt. Tom Brennan, el encargado de la investigación de las extrañas desapariciones y un tal Charles Buchinsky, que mas tarde adoptaría el nombre de Charles Bronson y que realizaba aquí su sexto pequeño papel en el mundo del cine como el ayudante sordomudo del profesor Henry Jarrod.

Como curiosidad decir que Vicent Price tubo que realizar casi todas las tomas sin la participación de ningún doble, algo que por poco le cuesta un disgusto en la escena del incendio, en la que se vienen abajo unas escaleras que estuvieron a punto de alcanzarle. Esto se explica por la forma en la que se conseguía el efecto 3-D, gravando cada plano con dos cámaras diferentes, lo que dificultaba mucho el uso de dobles sin que se notase rápidamente. El 3D fue encargado a la compañía Natural Vision, la misma que realizó 'Bwana Devil'.

Conclusión: Estamos ante una de las películas imprescindibles del género durante su época. Su excelente ambientación, la agilidad con la que el guión nos transporta a lo largo de la historia, sus grandes dosis de intriga y suspense, su reparto y lo que significó para la historia del género, son pruebas mas que suficientes de ello. Eso si, que nadie vaya a ponerse a disfrutarla esperando grandes dosis de terror ni sustos angustiosos. El encanto de ella es otro, un encanto que me temo se fue para no volver.



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