viernes, 24 de octubre de 2014

El silencio de un hombre (El samurái) - Jean-Pierre Melville (1967)

hombre, samurái, MelvilleTítulo original - Le Samouraï (Le samourai)
Año - 1967
Duración - 105 min.
País - Francia
Director - Jean-Pierre Melville
Guión - Jean-Pierre Melville, Georges Pellegrin (Novela: Joan McLeod)
Música - François de Roubaix
Fotografía - Henri Decae
Producción - Raymond Borderie y Eugène Lépicier
Productora - Coproducción Francia-Italia; Filmel / FIlms Borderie / T.C.P. / Fida Cinematografica
Género - Cine negro. Thriller
Reparto - Alain Delon, Nathalie Delon, Caty Rosier, François Périer, Michel Boisrond, Jacques Leroy, Catherine Jourdan, Jean-Pierre Posier


Jean-Pierre Melville escribe junto a  Georges Pellegrin y dirige este conciso retrato, tan frío como lo es el asesino al que describe. Cine negro de calidad en el que no sobra la acción, pero con una sencillez y pulcritud utilizados en el desarrollo de la historia dignos de elogio. Para colmo está excelentemente interpretada por todo el elenco, y en especial por el inolvidable Alain Delon, cuyo silencio es digno de dar nombre al producto.

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Sinopsis: Jef Costello (Alain Delon) es un asesino a sueldo de los de la vieja escuela, planificando cuidadosamente cada golpe sin dejar nada al azar y con un estricto y particular código ético. Pero al perpetrar su último encargo, comete el error de ser visto por varios testigos, lo que le obligará a elaborar una coartada sólida con la que intentar librarse e la policía y a convencer a sus clientes de que jamas los traicionaría, poniéndolo en una complicada situación.

El director: Jean-Pierre Melville (París; 20/10/1917 a 2/8/1973), fue un director de cine francés, precursor de la nouvelle vague y considerado un claro exponente del cine polar (cine negro) francés. Apasionado desde muy joven al cine, principalmente por visionar películas americanas, no sería hasta el final de la Segunda guerra mundial cuando decidió dedicarse a él con carácter profesional. La ocupación alemana de Francia sería uno de los hechos que más le influyó a la hora de hacer cine, apoyando en ella a la Resistencia, hecho que le inspiraría en varias de sus películas.

hombre, samurái, MelvillePor razones políticas se le cerraron las puertas del sindicato de técnicos cinematográficos, de modo que Melville decide crear su propia productora, dirigiendo trabajos como 'El silencio del mar' (1949) o 'Los chicos terribles' (1950). En 1955, creó los estudios Jenner, en un almacén en París hasta que en 1967 un incendio lo destruye, mientras rodaba precisamente 'Le Samouraï'. n los años 60 se rodeó de atores de la talla de Jean Paul Belmondo, Lino Ventura y sobre todo con Alain Delon, con el que el director mantuvo una estracha relación laboral y de amistad.

En ésta época realiza sus películas más reconocidas: 'El confidente' (1962), 'Hasta el último aliento' (1965), 'El silencio de un hombre' (1967), 'El ejército de las sombras' (1969), y 'El círculo rojo' (1970). Melville siempre ha sido considerado, el director más americano de los franceses y el más francés de los americanos... Se le tachó de americano por la realización de películas con historias sobre robos, crímenes y gangsters, tan típicas del cine americano de los años 30, que tanto influyó en el director. Otros le tachaban de ser más francés que los franceses, por sus películas sobre la resistencia durante la ocupación alemana entre 1940 y 1944. El propio Melville declaró que su cine no podía integrarse dentro del tan cacareado cine nacional. Sus temáticas eran las del hombre para el hombre y tenían, y tienen, una vigencia universal.

La película: 'El silencio de un hombre' es uno de esos trabajos que dejan bien a las claras cuales fueron las fuentes de las que bebió el director a lo largo de su vida. El mejor cine negro estadounidense corría por las venas del galo y es esta quizás, su obra en la que mas se nota, aunque no la única. Es por ello por lo que si no eres seguidor de este género, te recomiendo que busques en otra dirección ya que con este trabajo te aburrirías seguro.

Y es que estamos ante un trabajo que se centra en la vida de un asesino a sueldo y en las pesquisas policiales que siguen a uno de sus trabajos, en el que a pesar de cumplir con el, deja varios cabos sueltos que le acarrearan mas problemas de los habituales. Simple, ¿verdad?. Pero esa simpleza es parte del alma de este trabajo, minimalista donde los haya y que prefiere centrarse en los pequeños detalles y en la creación de una atmósfera oportuna, que en complicaciones innecesarias para lo que realmente desea transmitir.

Pocos largometrajes conozco yo en los que se hayan usado menos medios, pocos en los que con tan poco se consiga tanto, administrando con maestría el excelente guión del propio Melville y Georges Pellegrin, basado a su vez en una novela de Joan McLeod. Le basta con un apartamento, una comisaria, un club, dos escenas en el metro (la de la persecución esta rodada de forma magistral) y varias exteriores por la ciudad, para crear el universo en el que nuestros personajes se mueven.

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Con un par de sombreros y otro de gabardinas, además del excelente Alain Delon claro, al que no le hace falta articular apenas palabras para transmitir la frialdad de su personaje, tenemos a nuestro principal protagonista, el elegante asesino Jeff Costello, al que seguiremos casi constantemente durante todo el metraje. Frente a el, todo un abanico de personajes bien desarrollados y magníficamente elegidos y dirigidos, entre los que yo destacaría dos: François Périer en el papel del concienzudo y obstinado jefe de policía encargado de la investigación del asesinato en cuestión y Caty Rosier, la pianista del club donde ocurre el incidente. Ambos realizan un trabajo magnífico. Destacar también el papel de la entonces esposa de Alain, Nathalie Delon, que interpreta a la amiga que proporciona parte de la coartada que improvisa Costello.

Pero como no todo puede ser bueno, si no su nota no sería un siete. Hay que decir que el film adolece en general de un argumento algo mas enrevesado que acompañe una puesta en escena tan esplendida. La simpleza de su historia puede echar para atrás a muchos de los que busquen algo mas complejo, al igual que su falta de acción puede hacer lo propio con algunos de los aficionados al cine policíaco con mas brío, pero ya no sería 'El silencio de un hombre' si así fuese, sería otra película. La banda sonora también me parece mejorable, aunque tiene algunos momentos buenos.

Conclusión: 'Le Samouraï' es un trabajo que recomiendo a cualquier aficionado al cine negro o al policíaco. Su extrema sencillez, su frialdad, la forma en la que nos cuenta la historia, lo convierte en una obra única que está llena de pequeños detalles y que nos mantendrá muy atentos si queremos no perdérnoslos. Pero como ya he dicho antes, lo que para algunos son virtudes, para otros pueden ser defectos, por lo que si eres de los que buscan acción o complicadas tramas no creo que sea de tu agrado. En mi opinión merece la pena y mucho. Ya me contarás la tuya, si te apetece, claro está.



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