jueves, 30 de abril de 2015

Papillon - Franklin J. Schaffner (1973)

Papillon, Franklin J, SchaffnerTítulo original - Papillon
Año - 1973
Duración - 150 min.
País - Estados Unidos
Director - Franklin J. Schaffner
Guión - Dalton Trumbo y Lorenzo Semple Jr. basado en la novela homónima de Henri Charrière
Música - Jerry Goldsmith
Fotografía - Fred J. Koenekamp
Montaje - Robert Swink
Producción - Robert Dorfmann, Franklin J. Schaffner y Ted Richmond
Productora - Allied Artists / Solar Productions
Género - Aventuras, Drama
Reparto - Steve McQueen, Dustin Hoffman, Victor Jory, Don Gordon, Anthony Zerbe, Robert Deman, Bill Mumy, George Coulouris, Woodrow Parfrey


El inolvidable, aunque poco reconocido director Franklin Schaffner, que aunque no fue excesivamente prolífico en el mundo del cine nos dejó varias joyas para la posteridad, dirigió este alegato a la amistad y la libertad, con un guión de Dalton Trumbo y Lorenzo Semple Jr. basado en la maravillosa novela homónima de Henri Charrière. Uno de esos trabajos que dejan huella de por vida, de esos que hay que ver antes de morir y que nos da la oportunidad de disfrutar del magnífico dúo protagonista, formado por los señores Steve McQueen y Dustin Hoffman. Inolvidable.

Papillon, Franklin J, Schaffner

Sinopsis: Henri Charrière, mas conocido como Papillón (Steve McQueen), es un delincuente que es condenado por un crimen que no cometió, siendo exiliado a las colonias penitenciarias de la Guayana Francesa. En el transcurso del viaje tiene conocimiento de que el famoso estafador Degà (Dustin Hoffman), ha sido condenado igualmente y le ofrece protección a cambio de la ayuda económica necesaria para planear su fuga, algo a lo que tras su negativa inicial, Degá acabará accediendo para salvar la vida. Entre ellos nacerá una fructífera amistad, que les ayudará a soportar las duras condiciones de la penitenciaría.

El director: Franklin James Schaffner fue un director de cine estadounidense nacido en Tokio, Japón, un 30 de mayo de 1920. Hijo de misioneros, tras su regreso a los Estados Unidos se graduó en la Franklin & Marshall College en Lancaster, Pennsylvania, tras lo que estudió Derecho en la Universidad de Columbia, Nueva York, hasta que su educación fue interrumpida para alistarse en la marina estadounidense en la Segunda Guerra Mundial.

Papillon, Franklin J, SchaffnerTras su regreso, encontró trabajo en el mundo televisivo participando en March of Time, tras lo que se unió a la CBS, donde ganó cuatro premios Emmys, uno por la adaptación televisiva de Doce hombres sin piedad, dos por la adaptación de la obra de Broadway, The Caine Mutiny Court Martial y el último por la serie The Defenders.

Debutó con el largometraje Rosas perdidas (1963), un drama romántico con la participación de Joanne Woodward, Richard Beymer y Claire Trevor, entre otros. Tras el llegaron El mejor hombre (1964), un drama sobre política con Henry Fonda, Cliff Robertson y Edie Adams; le siguió El señor de la guerra (1965), una de aventuras protagonizada por Charlton Heston; tras ella dirigió Mi doble en los Alpes (1967), un thriller de intriga con Yul Brynner como protagonista; al año siguiente dirigió la inolvidable El planeta de los simios (1968), de nuevo con Charlton Heston en el papel protagonista; la siguiente fue Patton (1970), protagonizada por George C. Scott y que se alzó con siete Oscars, incluyendo Mejor película, director, actor y guión; a esta le siguieron Nicolás y Alejandra (1971), Papillon (1973) y La isla del adiós (1977), un drama donde repetía George C. Scott como protagonista; Los niños del Brasil (1978) fue su última gran película, una de intriga sobre el nazismo, con la participación de Gregory Peck, Laurence Olivier, James Mason y Lilli Palmer; el resto de su filmografía está compuesta por La esfinge (1981), Sí, Giorgio (1982), Lionheart (1987) y Bienvenido a casa (1989), aunque ninguna de ellas llega al nivel de su mejor época como director.

La película: Como suelo hacer cada vez que escribo una reseña, he vuelto a ver esta inolvidable película tras haber pasado bastantes años desde que, primero leí la magnífica novela de Henri Charrière y después disfruté de la adaptación al cine de Schaffner. He de decir que la experiencia ha sido igualmente satisfactoria, si no mas, ya que el espíritu de esta ha permanecido intacto y está realizada de una forma que ya no podemos disfrutar en el cine actual. Quizás sea, junto a El planeta de los simios (1968), Patton (1970) y Los niños del Brasil (1978), lo mejor que el director nos dejó a lo largo de su carrera, pero os aseguro que es la que mejor sabor de boca me ha dejado de todas ellas, que ya es mucho decir.

Papillon, Franklin J, Schaffner

Y es que las adaptaciones de libros y novelas al cine, nunca son fáciles de realizar como podemos comprobar casi a diario, pero en esta ocasión puedo decir que me dejó mas que contento, porque si el texto forma parte de mi vida y consiguió marcarme cuando lo disfruté por primera vez siendo aún un adolescente, la película consiguió dejarme mas que satisfecho, algo que rara vez he podido afirmar de otra adaptación.

Papillon cuenta las vergüenzas del sistema penitenciario que durante casi un siglo estuvo vigente en la querida Francia, un país que lleva la libertad y la igualdad por bandera, pero que hasta un año antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial mantuvo vigente uno de los sistemas penitenciarios mas crueles que se recuerdan. Con esto no quiero achacar nada al país vecino, ya que aparte de valorar como se merece el hecho de haber rectificado, mi nacionalidad es la española y me encanta la historia, por lo que reconozco que mas barbaridades que han hecho mis antepasados a lo largo de la historia, no ha hecho casi nadie.

Uno de los grandes aciertos, tanto del texto como de la película, es el hecho de denunciar dicha situación contándonos una historia llena de dignidad y superación, en la que la amistad y las ganas de vivir que irradian sus personajes sirven de contrapunto perfecto a la dureza que han de padecer. El guión, obra de Dalton Trumbo y Lorenzo Semple Jr., consigue endulzar la crudeza de la historia con la necesaria complicidad de su excelente reparto y el acierto de su director a la hora de plasmarlo en la pantalla. La fotografía es obra de Fred J. Koenekamp, que ya había trabajado con el director tres años antes en Patton, trabajo por el que estuvo nominado al Oscar, que finalmente se llevó Freddie Young por La hija de Ryan. Su trabajo es bastante meritorio, aunque no es precisamente en lo que mas brilla la película.

Papillon, Franklin J, Schaffner

Como curiosidad decir que las primeras escenas de la película están rodadas en nuestro país, concretamente en Fuenterrabía (Guipúzcoa), excepto la del presidio con los reclusos formados en los patios semidesnudos antes de partir hacia la prisión en la Guayana Francesa, que están rodadas en el Colegio de San Fernando en Madrid.

La banda sonora es obra de Jerry Goldsmith, colaborador habitual de Schaffner en gran parte de su filmografía y que nos ha dejado multitud de bandas sonoras para el recuerdo como El Yang-Tsé en llamasLa balada de Cable HogueTora! Tora! Tora!Río LoboEl otroChinatownLa fuga de Logan y muchísimas mas que sería interminable mencionar aquí y ahora. En esta ocasión crea una banda sonora no muy extensa pero si sumamente emotiva, capaz de acompañar de forma magistral el sufrimiento de los protagonistas. Destaca en ella su tema principal, al que se le van introduciendo diferentes arreglos conforme avanza la historia. Una maravilla que merece la pena ser escuchada.



En cuanto al reparto se refiere, decir que en un trabajo de este tipo resulta fundamental para representar de forma real el tremendo sufrimiento que los reclusos sufren durante todo el metraje. Destacan sus dos personajes principales, un Steve McQueen que interpreta a la perfección al personaje que da nombre a la película y la novela. Papillon es un hombre duro pero muy humano, capaz de jugárselo todo por conseguir su libertad pero incapaz de hacerle daño o permitir que se lo hagan a un inocente. A su lado tenemos a un Dustin Hoffman que borda el papel de Degà, un personaje menudo incapaz de cuidar de si mismo si no es poniendo su dinero por delante. Es el contrapunto perfecto a Papillon, que irradia una comicidad que le viene muy bien a una historia como esta, ejerciendo de liberador de tensión en toda la cinta. El resto del reparto raya a un gran nivel también, resultando casi imposible nombrar alguno que desentone.

Conclusión: Papillon es una de esas obras que tienes que ver si o si, porque forman parte de la época mas brillante de la historia del cine, dejándonos las interpretaciones de la pareja inolvidable formada por McQueen y Hoffman, una magnífica historia de amistad y superación, una banda sonora inolvidable y una dirección de Franklin J. Schaffner que quedará en la memoria de los aficionados de por vida. Su forma de denunciar uno de los sistemas penitenciarios mas crueles que se han conocido es sumamente brillante, por lo que además tiene un enorme valor educativo y sirve para recordar ese tipo de injusticias que por desgracia, han sucedido, suceden y sucederán en nuestro planeta. Es la condición humana, algo contra lo que es imposible luchar. No se la pierdan, merece la pena y mucho.



Papillon, Franklin J, Schaffner

Fuentes consultadas: Filmaffinitty, Imdb, Wikipedia y Youtube

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