lunes, 11 de enero de 2016

Truman - Cesc Gay (2015)

Truman, Cesc GayTítulo original - Truman
Año - 2015
Duración - 108 min.
País - España
Director - Cesc Gay
Guión - Cesc Gay y Tomás Aragay
Música - Nico Cota y Toti Soler
Fotografía - Andreu Rebés
Montaje - Pablo Barbieri Carrera
Fotografía - Diego Dubcovsky
Productora - Coproducción España-Argentina; Imposible Films / BD Cine
Género - Drama, Comedia
Reparto - Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi, Àlex Brendemühl, Javier Gutiérrez, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Silvia Abascal, Nathalie Poza, José Luis Gómez, Pedro Casablanc, Francesc Orella, Oriol Pla, Ana Gracia, Susi Sánchez, Àgata Roca


Cesc Gay escribe junto a Tomás Aragay y dirige este alegato a favor de la amistad sincera, en un espléndido trabajo que basa en su sencillez, su naturalidad y sus pequeños toques de comedia toda su eficacia. Una historia de una dureza indudable, que el astuto guionista y director convierte en un trabajo amable, que sabe ganarse al espectador huyendo del dramatismo excesivo, pero dejando también en el esa huella que permanece en el tiempo. Mención especial a la pareja que forman Ricardo Darín y Javier Cámara, que junto al animal que da nombre a la cinta nos llevan en volandas a través de varios días inolvidables, derrochando una química difícil de encontrar. Mas que recomendable, créanme.

Truman, Cesc Gay

Sinopsis: Tomás (Javier Cámara) hace años que abandonó España para vivir en Canadá, donde ha conseguido asentarse, formar una familia y hacer su vida. Después de muchos años sin volver, decide visitar a Julián (Ricardo Darín), un amigo de siempre que está pasando por el peor momento de su vida. Junto a el y su perro Truman pasarán unos días inolvidables, en los que rememorarán todo lo que vivieron juntos en el pasado, sabiendo ambos que esta será con toda seguridad la última vez que sus vidas se crucen.

El director: Cesc Gay es un director de cine y guionista español nacido en Barcelona en 1967. Tras estudiar cine en la Escuela Municipal de Audiovisuales de Barcelona (EMAV), debutó como director en 1998, junto a el realizador argentino Daniel Gimelberg, con la película Hotel Room. En el 2000 fue elegido para llevar al cine la obra de teatro Krámpack, realizando además su adaptación. Tras ella ha dirigido los largometrajes En la ciudad (2003), Ficció (Ficción) (2006) y V.O.S. (2009), además del cortometraje Álex (2010). Su último trabajo anterior a Truman fue Una pistola en cada mano (2012), en la que también trabajaban Ricardo Darín y Javier Cámara. En este enlace os dejo el artículo que escribí sobre ella.

La película: He de comenzar reconociendo que soy un incondicional del señor Ricardo Darín, del que, desde que vi en el año 2001 las magníficas Nueve reinas y El hijo de la novia, procuro no perderme ninguno de los trabajos en los que participa, ya que, además de no defraudar nunca como el soberbio actor que es, suele elegir bastante bien los proyectos en los que interviene. En el caso que hoy nos ocupa, como ya he señalado con anterioridad, repite bajo la dirección del catalán Cesc Gay, con el que rodó Una pistola en cada mano en 2012, película en la que también participó el brillante Javier Cámara, realizando un nuevo despliegue de su enorme talento y firmando un trabajo de esos que deja un gran sabor de boca, sin renunciar a dejar huella en el espectador.

Truman, Cesc Gay

Son varios los motivos por los que no dejar de disfrutar este magnífico trabajo, pero entre los primeros que me vienen a la mente son su sencillez y su honestidad. Cesc Gay consigue redactar junto a Tomás Aragay un guión realmente brillante, en el que sus inteligentes diálogos adquieren una importancia y una trascendencia enormes, consiguiendo además llevarlos a la gran pantalla con enorme pericia, aprovechando con maestría cada segundo de metraje, cada pequeña pausa, para acabar firmando un trabajo muy completo. Para ello huye totalmente de estridencias innecesarias, utilizando un barrio cualquiera de una de nuestras ciudades como el escenario perfecto para que lo que nos cuenta nos resulte totalmente real, haciendo además un uso de la cámara muy inteligente y cercano.

La historia es un alegato a favor de la amistad verdadera, esa que no necesita de un contacto constante para ser auténtica, esa que te brindan los que realmente son tus amigos cuando de verdad te hace falta, cuando lo estás pasando mal y los que parecían serlo prefieren mirar hacia otro lado por simple comodidad, esa tan bien representada en la figura de Truman, ese amigo bonachón que a buen seguro nunca le falló a su dueño. Pero además es una sutil crítica a la escandalosa falta de valores en la que se ha enmarañado nuestra sociedad, mas preocupada por las apariencias que por el fondo, carente de cualquier tipo de valores éticos mínimamente lógicos, que aquí son denunciados con habilidad mediante pequeños trazos repartidos durante su cruda historia.

Pero además, Truman tiene la virtud de enmascarar su indudable dureza tras un llamativo envoltorio inteligéntemente tejido para la ocasión, que endulza de forma magistral su crudo mensaje para que el espectador se emocione sin recurrir a la búsqueda de la lágrima fácil, restando con habilidad dramatismo en vez de fomentarlo, pero sin llegar a desvirtuar su mensaje. En los aspectos técnicos, aún no siendo precisamente el motor que mueve este trabajo, destacar la fotografía de Andreu Rebés (Beyond Re-Animator, El lápiz del carpintero, Una pistola en cada mano), colaborador habitual del realizador barcelonés, que realiza un trabajo sencillo pero muy efectivo. De la banda sonora se han encargado Nico Cota y Toti Soler, que firman un trabajo muy en la linea de la película en general, mientras que el montaje es obra de Pablo Barbieri.

Truman, Cesc Gay

Como he señalado al comienzo de este artículo, la presencia de Ricardo Darín en el papel de Julián se antoja fundamental para los brillantes resultados conseguidos por la película. Dentro de la enorme capacidad del brillante actor, destaca su naturalidad trabajando, virtud que queda reflejada en la película de forma clara. Ocurre lo mismo con su compañero de reparto, un Javier Cámara que da vida a Tomás, ese amigo al que, a pesar de no haber visto en mucho tiempo, siempre se puede acudir cuando realmente hace falta. La química existente entre ambos actores se antoja fundamental para conseguir llegar al público como lo consigue. Junto a ellos destacar los papeles de la argentina Dolores Fonzi en el papel de Paula y el de Eduard Fernández en el de Luis, que aunque no son muy extensos, si que resultan bastante notorios en la historia.

Conclusión: Truman es uno de esos trabajos que en cuanto uno acaba de ver, ya sabe que no olvidará con facilidad, en mi caso creo que nunca. La habilidad con la que Cesc Gay consigue endulzar la dureza de su historia y los oscuros temas que trata, son, junto a su sencillez y su honestidad, los pilares fundamentales para conseguir los magníficos resultados que en ella podemos disfrutar. El resto lo ponen los magníficos Ricardo Darín y Javier Cámara, que se alzaron con la Concha de Plata al mejor actor, además del entrañable Truman, claro está. Solo me queda desear toda la suerte del mundo a sus responsables, nominados para 6 Premios Goya, 6 Premios Feroz y 11 Premios Gaudí, entre otros, ya que creo que merecen eso, toda la suerte del mundo. Mucho cine que ensalce valores como los que este trabajo ensalza quiero ver en las pantallas, seguro que nos irá mucho mejor.

Por cierto, dedico esta crítica a Troilo, el nombre real del bullmastiff que dio vida a Truman, que como anunció el propio Darín durante la conferencia de prensa que dio durante la presentación de la película en San Sebastián, había fallecido unos meses atrás. Descanse en paz.


Truman, Cesc Gay

Fuentes consultadas: Filmaffinity, Imdb, Wikipedia y Youtube

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