viernes, 1 de abril de 2016

El regreso - Andrei Zvyagintsev (2003)

El regreso, Andrei, ZvyagintsevTítulo original - Vozvrashchenie (The Return)
Año - 2003
Duración - 105 min.
País - Rusia
Director - Andrei Zvyagintsev
Guión - Vladimir Moiseenko y Alexandre Novototsky
Música - Andrey Dergatchev
Fotografía - Mikhail Kritchman
Montaje - Vladímir Moguilevsky
Producción - Dmitry Lesnevsky
Reparto - Vladimir Garin, Ivan Dobronravov, Konstantin Lavronenko, Natalia Vdovina
Productora - Ren TV
Género - Drama (Road Movie)


Corría el año 2003 cuando en el panorama cinematográfico internacional irrumpía el realizador ruso Andréi Zviáguintsev, estrenando la que era su ópera prima, El regreso. Alabada rápidamente por la crítica, consiguió alzarse con el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Se trata de una road movie no apta para los paladares mas inquietos e impacientes, que destaca por su poderío visual y el dominio de las imágenes por encima de los diálogos. Atención especial al trabajo de Vladímir Garin e Iván Dobronrávov, que dan vida de forma brillante a los hermanos Andréi e Iván. Pura poesía.

El regreso, Andrei, Zvyagintsev

Sinopsis: Iván (Iván Dobronrávov) y Andréi (Vladímir Garin), dos jóvenes de 12 y 14 años, viven con su madre y su abuela en una pequeña ciudad rusa. A su padre no lo han visto desde hace muchos años y sólo se acuerdan de él por una vieja foto que hay en la casa. Pero un buen día la vida de ambos sufre el enorme trastorno del regreso de su padre (Konstantín Lavronenko), sin previo aviso ni explicación, con el que emprenderán un viaje en coche que los llevará por los hermosos paisajes siberianos, en el que intentarán encontrar respuesta a todas las incógnitas que tienen sobre el.

El regreso, Andrei, ZvyagintsevEl director: Andréi Petróvich Zviáguintsev es un director de cine y actor ruso nacido en Novosibirsk, el 6 de febrero de 1964. Sus inicios estuvieron ligados a trabajos de actor en teatros de provincia, tras los que trabajó como extra en varias series de televisión y largometrajes. Tras dirigir varios episodios de la serie de televisión El cuarto oscuro para la productora independiente REN TV, debutó en el cine con El regreso (2003), la película que hoy nos ocupa (ganó el León de Oro). Cuatro años después dirigió el drama psicológico The Banishment (2007), tras el que dirigió los cortometrajes Apocrypha (2009) y Mystery (2011). Ese mismo año estrenó el drama Elena (2011), con el que ganó el Premio Especial del Jurado en la sección 'Una cierta mirada' del Festival de Cannes. Su último trabajo ha sido Leviatán (2014), un drama social con el que ganó el Globos de Oro como Mejor película de habla no inglesa, además de ser nominada al Óscar y el BAFTA en la misma categoría y llevarse el premio al Mejor guión en el Festival de Cannes. Su cine ha sido comparado en ocasiones con el de Andréi Tarkovski.

La película: Disfrutar o no de un trabajo como el que hoy nos ocupa depende directamente del gusto del espectador, pero de lo que no les debe quedar ninguna duda es de que estamos ante un largometraje que difícilmente dejará indiferente a nadie, para bien o para mal. Los motivos para ello son claros, comenzando por su ritmo, intencionadamente lento, ideal para el tipo de historia que cuenta y la forma en que lo hace, pero que llegará a desesperar a quien no tolere cine de este tipo. Andrei Zvyagintsev prefiere en todo momento insinuar a mostrar, por lo que el espectador se irá haciendo poco a poco su propia imagen de lo que tiene ante si, en una historia que invita a que cada cual haga su propia interpretación de los hechos a los que está asistiendo. El simbolismo de cada elemento es otra de sus características, como por ejemplo el del agua, presente en todo momento en la película, aunque no es el único.

El regreso, Andrei, Zvyagintsev

Por lo tanto, al igual que hay otros directores que nos llevan de la mano por su película, como si de niños pequeños de paseo con sus padres se tratase, Zvyagintsev prefiere ir mostrándonos detalles de la suya, con la intención de que cada cual viaje por ella a su antojo. El guión de Vladimir Moiseenko y Alexandre Novototsky tiene mucho de onírico, o al menos lo tiene la forma de trasladarlo a la pantalla el propio realizador, algo que permite a cada espectador ver una película que puede ser muy diferente a la que ve cualquier otro. La simbología, como cometé en un principio, tiene una enorme importancia en el, algo que comprobarán ustedes mismos si deciden disfrutarla. De lo que no les debe caber ninguna duda, es de la intención de sus creadores de colocar como principal protagonista de este al propio viaje, que llevará a nuestros dos jóvenes protagonistas a abandonar la infancia y dar la bienvenida a su madurez.

Para ello evita darnos mas información de la precisa de personajes como sus padres, elementos necesarios dentro de la historia pero rara vez protagonistas, al menos de tal forma que ensombrezcan lo que de verdad se nos quiere mostrar. Los diálogos tienen su protagonismo, aunque es visualmente donde este trabajo mas transmite, donde mas destaca. Desde el primer momento nos daremos cuenta que estamos ante una obra en la que nada queda al azar, donde cada escena, cada plano, cada imagen que se nos muestra tiene su razón de ser, su significado, siendo estas planificadas de forma concienzuda, como si de un hermoso cuadro se tratase. Cine abierto a la interpretación del espectador, que da alas a su imaginación e invita a conversar sobre lo que hemos visto y el significado que cada cual le ha dado.

Cobra por tanto una importancia enorme la fotografía de Mikhail Kritchman (Leviatán, La señorita Julia, Apocrypha), que realiza un trabajo concienzudo y brillante como pocos, mostrándonos con gran belleza y estilismo, no solo los hermosos paisajes de la hermosa Siberia, por donde transcurre el viaje de nuestros protagonistas, sino también cada experiencia a la que se enfrenten, por cruda o dolorosa que pueda resultar. Junto con el montaje de Vladímir Moguilevsky y el buen hacer del director, consiguen mostrar de forma casi poética la historia de Iván y Andréi. La banda sonora fue encargada a Andrey Dergatchev (Leviatán, Izgnanie, Elena), que realiza un trabajo muy acorde con la historia que se nos cuenta. Minimalista como pocas, ejerce su función de forma óptima dentro del conjunto.

El regreso, Andrei, Zvyagintsev

En el escueto reparto de esta curiosa película destacan, como no podría ser de otro modo, los trabajos de Vladímir Garin como Andréi e Iván Dobronrávov como Iván, uno de los enormes aciertos del film. Ambos están soberbios en sus papeles, los de dos chicos a los que afectará en distinta medida la repentina aparición de su padre, interpretado por Konstantín Lavronenko, condicionando esto a la vez la relación entre ambos. El reparto se completa con Natalia Vdóvina como la  madre de los chicos, una figura que está presente en algunos momentos de la película, pero no de forma física, por lo que su participación se limita al comienzo y poco mas.

Conclusión: El regreso supuso el renacer de ese cine ruso un tanto abstracto y místico, de un poderío y una capacidad de abrir la imaginación difíciles de encontrar. Cine que necesita de una mínima implicación por parte del espectador, pero que a cambio le regala una experiencia única, de una riqueza visual indudable. Si les apetece la idea, les aconsejo que elijan un lugar y momento en los que poder dejarse llevar por la película sin interferencias, que la vean y saquen sus propias conclusiones. En mi opinión es una obra capaz de brindar momentos únicos, que además regala al espectador la posibilidad de participar en ella. Cine que no gustará a todos, pero que dejará una huella casi eterna en quien lo haga.


El regreso, Andrei, Zvyagintsev

Fuentes consultadas: Filmaffinity, Imdb, Wikipedia y Youtube

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