viernes, 31 de julio de 2015

Uno tras otro (In Order of Disappearance) - Hans Petter Moland (2014)

Disappearance, Hans Petter, MolandTítulo original - Kraftidioten (In Order of Disappearance)
Año - 2014
Duración - 115 min.
País - Noruega
Director - Hans Petter Moland
Guión - Kim Fupz Aakeson
Música - Brian Batz, Kaspar Kaae, Kåre Vestrheim
Fotografía - Philip Øgaard
Montaje - Jens Christian Fodstad
Producción - Finn Gjerdrum
Productora - Paradox Spillefilm / Film i Väst
Género - Thriller, Comedia negra
Reparto - Stellan Skarsgård, Bruno Ganz, Pål Sverre Hagen, Birgitte Hjort Sørensen, Jakob Oftebro, Anders Baasmo Christiansen, Peter Andersson, Tobias Santelmann, Kristofer Hivju, Jan Gunnar Røise, Kåre Conradi, Gard B. Eidsvold, David Sakurai, Hildegun Riise


Hans Petter Moland es el encargado de llevar a la gran pantalla el guión escrito por Kim Fupz Aakeson, sobre una historia tan fría como las nevadas tierras en las que se desarrolla. Como si de un trabajo de los hermanos Coen se tratase, asistiremos a una historia de venganza con grandes dosis de comedia negra, en la que el blanco inmaculado del paisaje solo será eclipsado por el rojo sangre y el amarillo de la máquina quitanieves que conduce nuestro protagonista, el bueno de Stellan Skarsgård. Tan simple como efectiva, toda una sorpresa que no deben dejar pasar de largo.

Disappearance, Hans Petter, Moland

Sinopsis: Nils (Stellan Skarsgård) es un ciudadano modelo que se gana la vida conduciendo una máquina quitanieves, que a pesar de ser un inmigrante establecido desde hace tiempo en la fría Noruega, acaba de recibir el reconocimiento al ciudadano del año, algo con un mérito indiscutible. Pero la aparentemente idílica vida de nuestro amigo, dará un giro de 180 grados al recibir la noticia de la muerte de su joven hijo por una sobredosis de drogas. Lejos de hacerse a la idea, Nils está convencido de que su hijo jamás fue un drogadicto, por lo que ante la pasividad de la policía local, decidirá investigar por su cuenta para poder descubrir que pasó en realidad, y limpiar así su nombre, sin hacerse una idea de donde se está metiendo realmente.

La película: He de reconocer que, a pesar de ser un aficionado a gran parte del cine que nos llega de los países nórdicos, era bastante escéptico ante este trabajo, ya que lo poco que había leído de el no creaba en mi excesivas expectativas, no se muy bien el porqué. Pero la verdad es que tras disfrutar de esta Uno tras otro (In Order of Disappearance), no puedo mas que señalar la grata sorpresa que me he llevado con ella, haciéndome pasar dos horas pegado a la pantalla, con la boca casi abierta. Los motivos para ello son varios, pero a la cabeza de todos, está la excelente factura técnica que posee, además de la brillante forma en la que la historia nos es contada, recordándome por momentos a las grandes obras realizadas dentro del género.

Y es que nada mas comenzar a ver al bueno de Nils (Stellan Skarsgård) recorriendo los fríos y hermosos parajes de las zonas rurales Noruegas, te das cuenta de que este trabajo tiene cierto poder hipnotizante, aumentando considerablemente las escasas expectativas puestas en el, algo que se ve rápidamente multiplicado por la capacidad que tiene su historia de envolverte y atraparte. Gran parte de culpa la tiene Kim Fupz Aakeson (Okay, Una familia, Perfect Sense, Alguien a quien amar), autor de un guión en apariencia tranquilo, pero cuyo ritmo va subiendo progresivamente, sin prisas pero sin pausas, siempre sin abandonar el paso tranquilo, inconfundible seña de identidad del noir nórdico.

Disappearance, Hans Petter, Moland

La idea es bastante sencilla, una historia mil veces contada con anterioridad, en la que se nos muestra como todos tenemos un señor Hyde agazapado de por vida en la mayoría de los casos, pero que con los detonantes adecuados, es capaz de aflorar y tomar el control (o perderlo, según se mire). Pero no crean que por ello ya no merece la pena disfrutarla, ya que está contada de tal forma que en ningún momento resulta repetitiva, ni nos deja la impresión de haberla visto con anterioridad. El trabajo de Aakeson es excelente, mezclando con gran habilidad la dureza de la historia con un humor negro que nos irá llegando poco a poco, suavizando en las dosis justas la macabra sucesión de "incidentes".

Sus personajes están perfectamente desarrollados, no resultando en ningún momento exagerados o poco creíbles, algo que deberían valorar multitud de guionistas actuales, incapaces de mostrar algo que se salga de los cánones habituales, o al menos de no parecer fotocopias de otros muy similares. Además tiene la incuestionable virtud de, a pesar de lo poco probable que resulta su historia, hacerla creíble gracias a las condiciones en las que esta se desarrolla, dando un especial protagonismo al lugar donde esta transcurre, al que convierten en uno de los principales protagonistas, además de una constante metáfora de lo que nos están contando.

La dirección de Hans Petter Moland no puede ser calificada de otro modo que no sea brillante, consiguiendo plasmar magistralmente la historia, gracias a un uso de la cámara dinámico y muy eficiente, además de una dirección de actores sobresaliente. Su trabajo aprovecha a la perfección la historia, inventando un nuevo punto de vista desde el que mostrarnos los hechos y enriqueciéndola a cada paso, algo que hay que valorar en su justa medida. La fotografía de Philip Øgaard se erige como otra de las grandes protagonistas, dejándonos mil y una imágenes para el recuerdo y mostrando la pura belleza de los paisajes nórdicos en todo su esplendor. Su montaje, a cargo de Jens Christian Fodstad, es bastante tradicional, estando dividido en pequeños capítulos que avanzan hasta la siguiente muerte, separados por una pantalla negra con el nombre del fallecido y algún símbolo de la religión que procesa. Simple, pero eficaz y muy original.

Disappearance, Hans Petter, Moland

El trabajo del reparto es otro de los grandes logros de este trabajo, además de la principal causa de su magnífica factura final. Encabezado por un sorprendente Stellan Skarsgård, actor fetiche de director nórdico que en esta ocasión se saca de la manga una interpretación excelente y muy creíble, algo nada fácil viendo su personaje y lo que se le viene encima. El resto del reparto raya a muy buen nivel, destacando el jefe de la banda noruega, interpretado por Pål Sverre Hagen, y el de los servios, interpretado por Bruno Ganz. Destacar también el trabajo de Peter Andersson como Wingman, el hermano de nuestro protagonista.

Conclusión: Uno tras otro me ha parecido un trabajo muy completo, que hará las delicias de los aficionados al cine nórdico y a los del noir en general. Las principales trabas que podéis encontraros para no disfrutarla residen en su ritmo característico, difícil de valorar si estas excesivamente americanizado en dicho aspecto, y en su extrema frialdad, algo que para mi es un acierto, pero que no gustará a todos, como es lógico. El film evita cambios bruscos de ritmo y guión, por lo que quizás los menos pacientes no queden del todo contentos, pero si no te encuentras en ninguno de los casos anteriores, yo te recomiendo que la disfrutes, ya que nada tiene que envidiarle a ningún trabajo de un gran estudio, tanto en interpretación, como en todos y cada uno de sus apartados técnicos. A mi me ha sorprendido bastante y para bien, ya que si es verdad que no es algo que no nos hayan contado ya, en esta ocasión se hace de tal forma que merece la pena hacerlo, teniendo sus rasgos propios que lo diferencian de los demás.


El director: Hans Petter Moland es un director de cine noruego nacido en Oslo, Noruega, en 1955.

Disappearance, Hans Petter, MolandHans Petter había sido galardonado con varios premios por sus anuncios publicitarios en los principales festivales, entre ellos Cannes, antes de que hiciera su debut en 1993 con The Last Lieutenant, un drama bélico ambientado en la segunda guerra mundial; su siguiente trabajo fue Zero Kelvin (1995), donde mezcla drama y aventuras para contarnos la historia de un joven que se marcha a trabajar como trampero a Groenlandia; Aberdeen (2001) será su siguiente película. Se trata de un drama sobre el alcoholismo que cosechó buenas críticas y al igual que en su debut, cuenta con el actor Stellan Skarsgård en su reparto; tras el corto La unión hace la fuerza (2002), participa junto a otros ocho directores en Folk flest bor i Kina (2002), una comedia dramática que a través de ocho historias intenta reflejar la realidad social y política de Noruega.

Su siguiente trabajo es Un lugar maravilloso (2004), un excelente drama que supone su primera y única película estadounidense hasta la fecha. Está interpretada por Damien Nguyen, Bai Ling, Nick Nolte, Tim Roth y Temuera Morrison; tras ella dirigió Camarada Pedersen (2006), un drama político sobre la sociedad noruega de la década de los 70; en Un hombre bastante bueno (Un gángster demasiado común) (2010), vuelve a darle el protagonismo a Stellan Skarsgård, una comedia negra sobre un hombre que sale de prisión tras 12 años; su último trabajo anterior al que hoy nos ocupa fue el documental Cuando las burbujas estallan (2012), sobre la crisis económica actual.


Fuentes consultadas: Filmaffinity, Imdb y Youtube

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