viernes, 30 de octubre de 2015

Celda 213 - Stephen Kay (2011)

Celda 213, Cell 213, Stephen KayTítulo original - Cell 213
Año - 2011
Duración - 109 min.
País - Canadá
Director - Stephen Kay
Guión - Maninder Chana
Música - Jonathan Goldsmith
Fotografía - Luc Montpellier
Montaje - Tad Seaborn
Producción - Hassain Zaidi
Productora - Access Motion Pictures
Género - Terror
Reparto - Eric Balfour, Deborah Valente, Michael Rooker, Bruce Greenwood, Conrad Coates, Marie-Josée Colburn, Darlene Cooke, Murray Furrow, Tamara Gorski, Rothaford Gray, Darren Hynes, Viv Leacock


Celda 213 es el último trabajo que el director Stephen Kay ha dirigido para la gran pantalla hasta la fecha. Con un guión de Maninder Chana, la fotografía de Luc Montpellier y el protagonismo de Eric Balfour, Deborah Valente, Michael Rooker y Bruce Greenwood, asistimos a un trabajo un tanto irregular como película de terror, pero muy capaz de mantener la atención del espectador durante todo su metraje, gracias a el interés de su historia y el buen hacer de varios de sus protagonistas. Lástima que se pierda en los pequeños detalles, algo que por desgracia suele acompañar al director a lo largo de su carrera.

Celda 213, Cell 213, Stephen Kay

Sinopsis: Michael Gray (Eric Balfour) es un joven abogado con una meteórica carrera por la que está a punto de ser nombrado socio de su bufete, una oportunidad que no está dispuesto a dejar pasar. Inmerso en el juicio de un importante cliente, que se antoja fundamental para lograr su objetivo, acude a la penitenciaría a visitar a un acusado de la violación y la muerte de una pequeña, teniendo la mala fortuna de que su defendido se suicida ante el, siendo acusado por el guarda de prisiones Ray Clement (Michael Rooker), que se presenta como único testigo. Condenado por dicho crimen, ingresará en la misma prisión donde todo ocurrió, siendo encerrado en la celda 213, la misma donde pasó sus últimos días su cliente.

El director: Stephen Kay es un actor, director y guionista de cine y televisión, nacido en Nueva Zelanda, en 1963. Su carrera puede calificarse como irregular, siendo esto mas un cumplido que un agravio, créanme. Para la gran pantalla ha dirigido trabajos como La última vez que me suicidé (1997), Get Carter (Asesino implacable) (2000), Boogeyman, la puerta del miedo (2005) o Isolation (2010), no alcanzando siquiera el aprobado en ninguna de ellas (en las principales webs de cine). En televisión ocurre algo parecido, habiendo dirigido varios telefilms como La muerte no miente (El fantasma de Nueva Orleans) (2004), BTK Asesino en serie (2005),  Justicia para Natalee (2011), El asesino de Craigslist (2011) o La asesina de ojos azules (2012). Quizás sea en su participación en las series The shield: al margen de la ley, Friday Night Lights y Hijos de la Anarquía donde ha obtenido mejores resultados, aunque su participación no ha sido excesivamente extensa.

La película: Ya son varias las ocasiones en las que he pensado que no se ha aprovechado todo lo que se debería un escenario tan propicio para ello como es una prisión, siempre refiriéndome al cine de terror, claro. No se si será una apreciación solo mía, pero me parece un marco inmejorable para desarrollarlas, sobre todo si se trata de terror psicológico, en el que los espacios reducidos y cerrados suelen dar bastante juego, por lo que cuando un amigo me recomendó ver este trabajo y aún conociendo la discreta trayectoria de su director en el género, la idea no me pareció nada mala. Una vez vista, he de decir que como trabajo de terror no consiguió precisamente su objetivo, que no pasé miedo al verla, diciéndolo mas claro, pero si he de reconocer que en ningún momento tuve la tentación de quitarla, haciéndome pasar un entretenido rato ante la pantalla, mucho mas de lo que esperaba en un principio.

Celda 213, Cell 213, Stephen Kay

Eso si, he de reconocer que su comienzo sembró en mi ciertas dudas, principalmente por lo enrevesado que resulta lo que nos cuenta, pero es algo que no debe ser motivo suficiente para abandonar de buenas a primeras, ya que conforme avanza el metraje, la cosa mejora bastante dejándolo como una simple anécdota. El guión escrito por Maninder Chana (The Boom, Deadline: A Sequential Zombie, Little Terrors), resulta un tanto irregular en algunos momentos, pero tiene la plausible capacidad de crear en el espectador la necesidad de saber la respuesta a las varias preguntas que plantea, algo que sin duda compensa la carencia de mejores diálogos y de algo mas de desarrollo en algunos de sus personajes.

Su ritmo resulta correcto y su duración, poco mas de 100 minutos, es la justa y necesaria para la historia que nos muestra. Otra de las virtudes que tiene, es la forma en la que está cerrada la historia, aunque creo que Stephen Kay no saca el partido necesario a una historia que daba para mas, sobre todo en un tramo final que podría haber subido bastante la nota final del film. De todos modos, es necesario verla completa para comprender muchas de las escenas que en un principio pueden parecer algo descabelladas, pero que en su resolución cobran algo de sentido.

La fotografía es obra de Luc Montpellier (Un atraco de cinco estrellas, Lejos de ella, Poor Boy's Game), siendo este uno de los aspectos en los que la película mas destaca, contribuyendo de forma muy positiva a la creación de la malsana atmósfera que nos acompaña en casi toda su duración. Del montaje se encargó Tad Seaborn, realizando un trabajo correcto, pero sin excesivos alardes, mientras que la banda sonora fue encargada a Jonathan Goldsmith (Corrupción en el poder, Compulsión, Retornados, El luchador), realizando un trabajo muy apropiado, aunque no excesivamente destacable. Como curiosidad decir que varias de las escenas de la película fueron rodadas en el centro penitenciario de máxima seguridad de Kingston, Ontario (Canadá).

Celda 213, Cell 213, Stephen Kay

El reparto de la película es una de las cosas que consiguen sostenerla, aunque también en este apartado encontramos ciertos papeles que serían mejorables, pero también hay que decir que su transcendencia en la película tampoco sea excesiva. El protagonismo principal es para Eric Balfour, que da vida al abogado Michael Gris, un altivo y ambicioso personaje que pagará muy cara su falta de ética. Junto a el tenemos a Michael Rooker como el guarda de prisiones Ray Clement, un personaje realmente detestable, Bruce Greenwood como el alcaide de la prisión y Deborah Valente en el papel de Audrey Davis, una funcionaria de inspeccion de centros penitenciarios que se fijará en el caso de Michael. El trabajo de todos ellos puede valorarse como bueno, aunque a excepción de su principal protagonista, tampoco puede ser calificado de excesivamente brillante.

Conclusión: Celda 213 es un trabajo poco destacable en la mayoría de sus apartados, aunque hay que reconocer que en su conjunto es una película que mantiene el interés durante todo su metraje, pudiendo ser considerada sin excesivos problemas como el mejor largometraje realizado para ser proyectado en cines de un irregular Stephen Kay. Su principal problema es la irregularidad de su guión, que en un principio puede echar para atrás a mas de un aficionado, pero si le damos una oportunidad y continuamos viéndola, descubriremos un producto ameno y que no deja muy mal sabor de boca. Eso si, como película de terror es bastante justita, por no decir fallida, ya que no consigue su principal fin, algo que queda compensado por la intriga y el interés de la historia. Por cierto, Stephen Kay ha estrenado este mismo año una miniserie llamada The Lizzie Borden Chronicles, dirigida junto a Howard Deutch, Constantine Makris y Russell Mulcahy y protagonizada por Christina Ricci y Clea DuVall, que tengo ganas de ver. Espero que me sorprenda, aunque esa es ya una historia que queda para otro día. Feliz Halloween.


Celda 213, Cell 213, Stephen Kay

Fuentes consultadas: Filmaffinity, Imdb y Youtube

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