jueves, 31 de diciembre de 2015

Matar a un ruiseñor - Robert Mulligan (1962)

ruiseñor, Robert Mulligan, MockingbirdTítulo original - To Kill a Mockingbird
Año - 1962
Duración - 129 min.
País - Estados Unidos
Director - Robert Mulligan
Guión - Horton Foote, basado en la novela de Harper Lee
Música - Elmer Bernstein
Fotografía - Russell Harlan
Montaje - Aaron Stell
Producción - Alan J. Pakula
Productora - Universal. Productores: Alan J. Pakula & Robert Mulligan
Género - Drama
Reparto - Gregory Peck, Mary Badham, Brock Peters, Phillip Alford, John Megna, Frank Overton, Rosemary Murphy, Robert Duvall


Robert Mulligan fue el encargado de llevar de forma magistral a la gran pantalla un guion de Horton Foote, basado en la novela homónima de la escritora Harper Lee, que fue galardonada con el Premio Pulitzer en 1961. Con semejante materia prima, el director usa toda su maestría y nos regala uno de los trabajos mas completos visto por un servidor, capaz de tocar temas de lo mas delicados con un tacto digno de elogio, mostrándolos desde los ojos de una de sus protagonistas, una niña. Mención especial al brillante trabajo de un Gregory Peck, que ganó merecidamente un Oscar de la academia por ella. Imprescindible.

ruiseñor, Robert Mulligan, Mockingbird

Sinopsis: Atticus Finch (Gregory Peck) es un abogado de una pequeña ciudad del estado sureño de Alabama, en la época de la Gran Depresión. Vive junto a sus dos hijos Scout (Mary Badham) y Jem (Phillip Alford) desde que enviudó, a los que intenta inculcar los valores que guían su vida, por lo que cuando le ofrecen la defensa de un hombre de color acusado de la violación de una joven blanca, da un paso al frente y acepta hacerse caso del caso, sin dejarse amilanar por la evidente presión que, en una población totalmente dividida por el racismo, tendrá que soportar.

El director: Robert Mulligan fue un director estadounidense de cine y televisión nacido en Nueva York, el 23 de agosto de 1925. Adscrito a la llamada "generación de la televisión" junto con Stanley Kramer y Robert Altman, entre otros, dirigió casi una treintena de trabajos entre los que podemos encontrar auténticas maravillas. Mencionaré aquí algunos de mis favoritos: Perdidos en la gran ciudad (1960), El gran impostor (1961), Cuando llegue septiembre (1961), Camino de la jungla (1962), Amores con un extraño (1963), La última tentativa (1965), La rebelde (1965), La noche de los gigantes (1968), En busca de la felicidad (1971), Verano del 42 (1971), El otro (1972), de la que os hablamos en este artículoEl hombre clave (1974), El próximo año a la misma hora (1978) o Un verano en Louisiana (1991). Cualquiera de ellas merece la pena ser disfrutada.

La película: Estas navidades he tenido que trabajar doce horitas el día de navidad, algo por lo que hay que dar las gracias, mas aún viendo como está el mercado laboral, pero que no es precisamente plato de muy buen gusto. Como la fecha es delicada, decidí ir a lo seguro y no arriesgarme con cine por descubrir, así que decidí realizar un re-visionado de esta maravilla, pensando además en que fuera el último artículo que escribiría en este 2015 que ya nos deja, ya que como bien dicen por estas tierras, bien está lo que bien acaba. El día fue relativamente duro, no les voy a engañar, pero lo que os puedo asegurar es que las dos horas largas que dura esta magnífica obra, fueron las mejores hasta que llegué a casa, con mucha diferencia además.

ruiseñor, Robert Mulligan, Mockingbird

Y es que el señor Robert Mulligan es uno de los realizadores que mejor ha sabido reflejar en la gran pantalla una historia vista desde los ojos de un niño, algo que repitió una década después con la excelente El otro (1972), ya anteriormente mencionada. Lógicamente, mucho tiene que ver en ello la magistral obra de Harper Lee, una maravilla muy bien adaptada por Horton Foote, pero sin la enorme habilidad del realizador, lo mas normal es que la película no consiguiera hacer justicia a tan hermoso texto. En el se utiliza la inocencia y candidez de una niña, para tratar temas tan conflictivos como el racismo, la infancia, la dureza de la vida en una pequeña población rural cuando ya estás catalogado como tal o como cual, etc.

Es ese uno de los grandes aciertos de la obra, no abordar dichos temas directamente con la dura mirada de un adulto, sino mostrarnos los recuerdos de infancia de una mujer, que hace de narradora de la historia. Por ello, las vivencias de esta, junto a su hermano Scout (Mary Badham) y el pequeño Dill (John Megna), son las que nos llevan en volandas a través de una historia que sería muy diferente contada desde los ojos de Atticus (Gregory Peck), por poner un ejemplo. La habilidad que Robert Mulligan demuestra en el manejo de la cámara es otro de los puntos fuertes de esta magnífica película, haciendo participe al espectador de lo que viven los niños en primera persona, algo que le da un aire de fidelidad al relato que resulta fundamental.

Otra de las maravillas de ella es la fotografía de Russell Harlan (Río Rojo, El demonio de las armas, El loco del pelo rojo, Testigo de cargo, etc.), un maestro indiscutible que aquí es capaz de crear una atmósfera única ,que nos envuelve en un trabajo del que quedan en la retina multitud de escenas para el recuerdo. Lo mismo se puede decir de la banda sonora de Elmer Bernstein (Los diez mandamientos, Los siete magníficos, Millie, una chica moderna, Entre pillos anda el juego, etc.), un inolvidable compositor que fue nominado en diez ocasiones a los Oscars, aunque solo le concedieron uno. En el trabajo que hoy nos ocupa, consigue regalarnos un abanico de composiciones ideal para cada momento de la película, demostrando una maestría pocas veces vista. Maravillosamente integrada e igualmente disfrutable por separado.

ruiseñor, Robert Mulligan, Mockingbird

Si dirigimos nuestra mirada hacia su excelente reparto, no podemos mas que alabar el enorme trabajo de Gregory Peck dando vida a Atticus Finch, una de esas personas que rara vez veremos en los medios de comunicación, valientes, pacientes, imperturbables, con firmes valores que intentan inculcar a sus semejantes, pero que en muchos casos solo consiguen eso, pasar desapercibidos. Para muchos es el mejor papel de este gran actor, algo que yo dejo al gusto de cada cual, pero de lo que no queda duda alguna es del enorme mérito que este tiene. Junto a el destacar a los tres pequeños protagonistas de la historia: Mary Badham como Jean Louise "Scout", Phillip Alford como Jeremy Atticus "Jem" y John Megna como Charles Baker "Dill", cuyo trabajo es de los que quedan en nuestra memoria por mucho tiempo. Mención especial para la escueta aparición de un joven Robert Duvall, que interpreta a Arthur "Boo" Radley.

Conclusión: Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird) es uno de esos trabajos que convierten al cine en obra de arte, algo en apariencia tan sencillo y en realidad tan difícil de conseguir. Entre sus grandes méritos está el ser una de las mejores adaptaciones de una gran obra literaria que se pueden disfrutar a lo largo de la historia, además del enorme acierto de conseguir abrir los ojos a los adultos, a través de como la inocente mirada de un niño ve como somos los humanos. Una maravilla cuya vigencia no resulta modificada por el paso del tiempo, de esas que hacen al espectador querer ser mejor persona, querer parecerse un poco mas a Atticus. Lástima que tengamos tan mala memoria, que se nos olvide tan pronto lo bueno. Sean felices, que no es poco. Feliz año para todos.

“Nunca se conoce realmente a un hombre hasta que uno se ha calzado sus zapatos y caminado con ellos”



Fuentes consultadas: Filmaffinity, Imdb, Wikipedia y Youtube

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