martes, 20 de septiembre de 2016

El hombre elefante - David Lynch (1980)

El hombre elefante, David Lynch, Elephant manTítulo original - The Elephant Man
Año - 1980
Duración - 125 min.
País - Estados Unidos
Director - David Lynch
Guión - David Lynch, Eric Bergren, Christopher De Vore
Música - John Morris
Fotografía - Freddie Francis
Montaje - Anne V. Coates
Producción - Jonathan Sanger, Stuart Cornfeld y Mel Brooks
Productora - Paramount Pictures. Productor: Mel Brooks
Género - Drama / Biográfica,  Película de culto
Reparto - Anthony Hopkins, John Hurt, Anne Bancroft, John Gielgud, Wendy Hiller, Freddie Jones, Dexter Fletcher


The Elephant Man (El hombre elefante) es el nombre del tercer largometraje de David Lynch, estrenado tres años después de Cabeza borradora (Eraserhead), en 1980. Con un guión escrito por el propio Lynch, junto a Eric Bergren y Christopher De Vore, la fotografía de Freddie Francis y la banda sonora de John Morris, estamos ante uno de sus trabajos mas valorados por crítica y público, en el que realiza un complejo y completo retrato de las miserias del ser humano. Una obra imprescindible que no abandona jamás la mente de quien la ha disfrutado. Mención especial al trabajo de Anthony Hopkins y John Hurt, que dan vida a doctor y paciente.

El hombre elefante, David Lynch, Elephant man

Sinopsis: A finales del siglo XIX, el doctor Frederick Treves (Anthony Hopkins) descubre en un circo a un hombre llamado John Merrick (John Hurt). Se trata de un ciudadano británico con la cabeza monstruosamente deformada, que vive en una situación de constante humillación y sufrimiento al ser exhibido diariamente como una atracción de feria.

El hombre elefante, David Lynch, Elephant manEl director: David Lynch es un director de cine, productor de música electrónica y guionista estadounidense nacido en Missoula, Montana, el 20 de enero de 1946. Su actividad artística se extiende asimismo al terreno de la pintura, la música, la publicidad, la fotografía, e incluso el diseño de mobiliario. Su amor por el dadaísmo y el surrealismo queda patente en algunas de sus películas, cuya misteriosa y hasta inquietante atmósfera mezcla lo cotidiano con lo soñado escapando a veces a la comprensión exhaustiva del espectador. Como ejemplo de ello pueden citarse Eraserhead y la serie de televisión Twin Peaks. Posteriormente realizó algunas producciones más accesibles como The Straight Story, de la que os hablamos en este artículo, aunque manteniendo su toque personal. En la actualidad, algunos de sus proyectos cinematográficos y de animación son sólo accesibles a través de su sitio web, de pago. Sus películas tienden a describir los entresijos de pequeñas comunidades de los Estados Unidos, como es el caso de Twin Peaks o Blue Velvet. Lynch siente también predilección por los secretos ocultos de los barrios periféricos de Los Ángeles, retratados en Lost Highway y Mulholland Drive. El sonido en sus películas es de gran importancia, y por ello cada banda sonora es trabajada con esmero. El responsable de conseguir ese sonido es el compositor Angelo Badalamenti, colaborador habitual del director, creador entre otras de la fascinante banda sonora de la serie de televisión Twin Peaks o de la inquietante y perturbadora Lost Highway.

Reconocido admirador de Jacques Tati, Ingmar Bergman o Werner Herzog, Lynch ha conseguido destacarse como uno de los pocos directores actuales con un estilo auténticamente personal y constituye un referente ineludible en el cine contemporáneo. Su último largometraje, que le ocupó varios años de rodaje usando exclusivamente técnicas digitales, se tituló Inland Empire y su estreno se produjo en 2006. En 2007 estrenó More Things That Happened, que incluye episodios que se desecharon en Inland Empire para no alargar demasiado el metraje.

La película: Para los que vemos y vivimos el cine como algo mas que un entretenimiento, mas concretamente para los que lo consideramos como un arte, resulta realmente satisfactorio encontrar un trabajo como al que dedicamos esta reseña, capaz de colmar todas las expectativas y renovar ese amor incondicional por el cine que nos mueve. La primera vez que la vi fue en el 1983, cuando tenía solo 12 años, que por cierto, nada tienen que ver con los 12 años de un chaval de hoy día. No les voy a mentir, me gustó bastante, pero no fui capaz de encontrar en ella todo lo que encontré en visionados posteriores, siendo el que realicé en el día de ayer el mas satisfactorio. Quizás sean los años, que te hacen observar las cosas desde la experiencia, pero lo que es seguro es que estamos ante uno de esos trabajos que yo recomiendo ver a todo el mundo, de esos que dejan una huella que difícilmente se borra.

El hombre elefante, David Lynch, Elephant man

The Elephant Man (El hombre elefante en España) es ante todo un excelente retrato de la naturaleza del ser humano, de sus muchas miserias y sus contadas virtudes, por lo que, a poco que tengas un mínimo de conciencia y algo de la tan mal llamada humanidad, te dejará un sabor de boca un tanto amargo, aunque solo se limite a mostrarnos algo que podemos comprobar a diario. No podemos evitarlo, somos así, nos aterra lo desconocido, lo extraño, lo diferente, hasta tal punto que en la mayoría de las ocasiones preferimos inventar una continuación a afrontar un seguro final. El mejor ejemplo de esto es como afrontamos la muerte, algo de lo que tenemos conciencia desde muy jóvenes, pero que preferimos enmascarar tras invenciones como la reencarnación, el paraíso y mil cosas similares mas que nos permitan alimentar la esperanza de que no existe un final, solo un punto y seguido.

En este caso se trata de un hombre deformado, pero es solo un ejemplo de como actuamos, la inmensa mayoría de nosotros, ante algo que se sale de lo común, que en principio no es ni mejor ni peor, tan solo diferente. Nos muestra a una persona de aspecto distinto, aterrador para la mayoría, que sin embargo guarda en su interior una riqueza de espíritu y una bondad que pasa desapercibida para la mayoría, incapaces de intentar conocerlo para poder juzgarlo o simplemente llevados por lo que ven, una criatura que es mostrada como un monstruo en una atracción de circo. El guión escrito por David Lynch, Eric Bergren y Christopher Vore , que adaptan los libros El Hombre Elefante y otras reminiscencias (1923) de Sir Frederick Treves y El Hombre Elefante: Un Estudio de la dignidad humana (1971) de Ashley Montagu, es realmente bueno, no habiendo ningún aspecto en el que flojee respecto a los demás. Su ritmo, la profundidad de sus personajes, sus diálogos, todo resulta especialmente bien diseñado para contarnos una pequeña historia con un gran mensaje.

Hay que destacar la magnífica fotografía de Freddie Francis (Dune, Glory, El cabo del miedo, Una historia verdadera), en un blanco y negro impoluto que le da a la historia un halo de misterio y clacisismo muy apropiado. El montaje es obra de Anne V. Coates (Lawrence de Arabia, Greystoke: La leyenda de Tarzán, Chaplin), cuyo trabajo sigue la magistral linea de todos los apartados de la película, hasta tal punto que en mi caso no cambiaría absolutamente nada. En cuanto a la hermosa banda sonora, esta fue encargada a John Morris (El jovencito Frankenstein, La loca historia del mundo, Dirty dancing), compositor que trabajaba habitualmente con Mel Brooks, el cual impuso su contratación para producir la película. Estamos ante una partitura inolvidable, de esas que merece la pena guardar como un tesoro y disfrutar de vez en cuando. Entre otros maravillosos temas compuestos para la ocasión, se usa el Adagio para cuerdas de Samuel Barber para cerrar esta magistral película. Hay que hacer mención especial al maquillaje diseñado por Christopher Tucker, al que la academia se negó a dar un premio especial, ya que por aquellos entonces no existía el Oscar al mejor maquillaje, pero que ante el aluvión de quejas recibidas entregó a partir del año siguiente hasta nuestros días.

El hombre elefante, David Lynch, Elephant man

El reparto es otro de los grandes aciertos de este inolvidable trabajo, destacando en el dos figuras por encima del resto: la de John Hurt interpretando a John Merrick, el llamado hombre elefante, en una auténtica exhibición a pesar del aparatoso maquillaje y la de un Anthony Hopkins en estado de gracia, que firma aquí uno de sus mejores trabajos de toda su carrera, un doctor que se dedica a realizar complicadas operaciones a personas con graves mutilaciones o deformaciones y que descubrirá a nuestro protagonista en un circo de mala muerte. Junto a ellos podemos destacar al resto del reparto, como por ejemplo Freedy Jones, como el alcohólico dueño del espectáculo ambulante, Wendy Hiller como la jefa de las enfermeras, Michael Elphick como el vigilante nocturno, John Gielgud como Carr Gomm, el director del hospital o Anne Bancroft como Mrs. Kendal, una famosa estrella de teatro, aunque cualquiera de los que me dejo atrás merece igual consideración.

Conclusión: Estamos ante una de esas maravillas que hay que ver, y si se puede, en mas de una ocasión. Un trabajo donde David Lynch vuelve a mostrar los recovecos mas oscuros de la especie a la que pertenecemos, pero de la forma mas suave que yo le recuerdo, en un trabajo donde dignifica al máximo la figura protagonista del mismo, en lugar de buscar la lágrima fácil del espectador, mostrando el drama que hay tras el y dejando un pequeño halo de esperanza en la figura de varios de sus personajes, que contrastan poderosamente con la vileza y la falta de humanidad de la mayoría de ellos. Así somos los seres humanos y así los retrata el bueno de Lynch. ¿Quien da mas?

Os dejo el trailer original subtitulado y la maravillosa banda sonora de la película en una lista de reproducción. Ustedes dirán si merece la pena disfrutarla.


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Fuentes consultadas: Filmaffinity, Imdb, Wikipedia y Youtube

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